Considero firmemente que las fronteras y los límites sólo ponen límites en nuestras percepciones y opiniones, por lo que no deberían existir porque éste es sólo un mundo en el que vivimos y deberíamos poder movernos, viajar, vivir y estar donde queramos cuando lo necesitemos.

Ser capaz de ayudar a la gente a conseguir la libertad y la paz que todos los seres humanos merecemos mientras navego por el complejo sistema de inmigración ha tenido un gran impacto en mi desarrollo personal, así como también me ha demostrado y enseñado mucha humildad, amabilidad y empatía.