Me siento feliz y agradecida con la oportunidad de poder servir a quienes nos necesitan. Estudiando la biblia aprendí el valor de la familia, a amar al prójimo y a valorar la vida. Hechos 20:30 me recuerda la importancia de ser humilde y ayudar con alegría sincera e interés absoluto a los débiles. Lo cual me impulso para esforzarme a ayudar al máximo de mis capacidades a quien lo necesite.
Sé que se puede sufrir mucho por desinformación, ignorancia o pobreza. Más aún cuando uno está lejos de casa y lejos de la familia de nido en un país extranjero, con limitadas oportunidades al ser inmigrante. Pero si en mis manos está el poder contrarrestar esta situación, lo haré. Nadie merece vivir con miedo